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Macabro
balance trimestral de A. Latina y el Caribe
Dos periodistas
asesinados en Perú y en Haití; la desaparición de
otro en México y el hallazgo del cadáver de un informador
desaparecido también en México, en octubre 2006, registró
el informe del primer trimestre 2007 de la Comisión Investigadora
de Atentados a Periodistas (CIAP), de la Federación Latinoamericana
de Periodistas (FELAP). La estadística de la muerte suma casi un
millar de asesinatos impunes durante los últimos 30 años,
sólo en América Latina y el Caribe. Solo en México,
en los últimos cuatro años han desaparecido cinco periodistas
mexicanos.
* El 19 de enero, fue asesinado en Haití el fotógrafo independiente
Jean-Rémy Badio. Murió acribillado en su hogar en Martissant,
suburbio sur de Puerto Príncipe.
* El 17 de marzo fue muerto en Perú el periodista radial Miguel
Pérez Julca, de 38 años. Fue asesinado en presencia de su
esposa e hijos en las afueras de su domicilio, en la urbanización
Las Palmeras, Jaén, departamento de Cajamarca.
* El 20 de enero desapareció en México el periodista Rodolfo
Rincón Taracena, del diario regional "Tabasco Hoy", de
Villahermosa. Fue visto por última vez después de firmar
un reportaje acerca del tráfico de droga y otro sobre los atracos
de bancos.
* Y el 8 de enero, también en México, fue encontrado el
cuerpo del periodista Guevara Guevara Domínguez, de 54 años,
editor y colaborador de la versión digital del semanario estadounidense
"Siglo XXI". Había desaparecido el 8 de octubre del 2006.
* Alfredo Jiménez Mota, periodista especialista en narcotráfico
del diario El Imparcial en Hermisllo, en el México, no ha vuelto
a dar señales de vida desde el 2 de abril de 2005.
Los asesinatos fueron ejecutados por sicarios especializados en matar
por encargo, generalmente en las provincias o estados del interior de
los países, donde los periodistas suelen escarbar las alianzas
mafiosas entre el poder político local y el narcotráfico,
más la corrupción policíaca, y el enlace de las bandas
paramilitares con la clase política que las procreó. Últimamente
aparecieron redes de pedofilia, pederastia y pornografía infantil-juvenil
que suelen resultar letales para los periodistas que las denuncian. Las
barras bravas también comenzaron a aportar su granito de arena.
Cada año aparecen más periodistas mujeres víctimas
de agresiones y amenazas.
Otros
atentados
El asesinato generalmente está antecedido por amenazas que no provocan
mayor interés en las autoridades locales. Y aparte del homicidio,
cada día ocurren otros atentados contra los periodistas de la región,
agresiones de naturaleza variada, desde amenazas de muerte anónimas,
toda clase de amedrentamientos, asaltos, golpizas y robos de videograbadoras
y equipos fotográficos. La vil amenaza de muerte recrudece en países
como Colombia, Perú, Bolivia, y Paraguay, pero también existen
otras intimidaciones más sofisticadas, de naturaleza jurídica
y legislativa, como las nuevas normas legales que restringen aún
más la libertad de expresión y/o afectan también
la existencia de las radios comunitarias en El Salvador, Honduras, Guatemala
y Panamá, entre otros países.
En México se espera la promulgación de una reforma legal
que despenalizaría los delitos de opinión y trasladaría
la llamada "calumnia" al ámbito civil. En Chile, los
periodistas y los medios revirtieron una nueva norma del Poder Judicial,
que apenas duró 4 días, en que los ministros de las cortes
prohibieron a los periodistas acercárseles y abordarlos sin su
autorización, como si fueran príncipes medievales y no servidores
públicos.
En países como Bolivia, Perú, e incluso Chile, se percibe
cierta agresividad entre los participantes de manifestaciones y protestas
sociales masivas contra los periodistas, a quienes ven como sus enemigos.
Este fenómeno se acentúa en países donde la extrema
pobreza convive con una escandalosa concentración de la propiedad
de la prensa, radio y televisión, medios que ofrecen una misma
visión totalitaria y dogmática del modelo neoliberal a sociedades
sedientas de justicia social y pluralismo. Y a veces ciertos periodistas
caen también en el juego de la desinformación, la mentira,
la tergiversación, estigmatización e, incluso, satanización
de las aspiraciones sociales que promueven sus empleadores de los grandes
medios.
Una buena noticia fue que en México se levantaron los cargos contra
Lidia Cacho Ribeiro, perseguida desde hace dos años por sus denuncias
contra una mafia de pederastia. También en Colombia fue liberado
el corresponsal de Telesur, Freddy Muñoz, tras pasar 50 días
en prisión acusado de "rebelión y terrorismo",
pero a 28 días de su excarcelación ordenaron de nuevo su
captura, esta vez por "terrorismo" a secas, sin "rebelión".
Se encuentra en la clandestinidad por temor a los paramilitares. En Gaza
fue liberado el fotógrafo peruano de AFP Jaime Rázuri, secuestrado
por cuatro días, en tanto en EEUU fracasó el juicio contra
dos periodistas que no quisieron revelar sus fuentes, Lance Wiliams y
Mark Fainaru-Wada, del San Francisco Chronicle. Otro periodista y documentalista
de California, Josh Wolf, de 24 años, lleva más de 200 días
en prisión por no colaborar en la identificación de manifestantes
que aparecen en su documental.
Entretanto, decenas de periodistas latinoamericanos se han visto obligados
a mudarse de ciudad o, simplemente, a abandonar su país, en particular
cuando éste se llama Colombia. En Guatemala abundan las amenazas
de muerte contra los periodistas interesados en esclarecer el extraño
asesinato de tres diputados de derecha acaecido en El Salvador y la posterior
ejecución de sus cuatro presuntos asesinos, por añadidura
policías, en una cárcel guatemalteca de máxima seguridad.
Entre tanta desgracia, hay una nota curiosa y hasta divertida: la sentencia
de una jueza peruana contra el periodista, escritor y humorista Nicolás
Yerovi por haber plagiado... su propia novela, "Más Allá
del Aroma", escrita por él mismo.
Fuente: Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP)
de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y Reporteros
Sin Fronteras (5 abril 2007)
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